1 Timoteo 3:9 - Guardando el misterio de la fe con una conciencia pura.
La fe, de hecho, es un misterio. Un misterio en el que solo se puede permanecer con una conciencia pura, de ahí la recomendación del apóstol Pablo que acabamos de leer.
1 Timoteo 3:9 - Guardando el misterio de la fe con una conciencia pura.
La fe, de hecho, es un misterio. Un misterio en el que solo se puede permanecer con una conciencia pura, de ahí la recomendación del apóstol Pablo que acabamos de leer.
1 Timoteo 3:9 – conservando el misterio de la fe con una conciencia limpia.
La fe, en efecto, es un misterio. Un misterio en el que solo se puede permanecer con una conciencia limpia; de ahí la recomendación del apóstol Pablo que acabamos de leer.
Él utiliza esta expresión de “misterio de la fe”, que es otra manera de designar la vida excelente en Cristo. Un estilo de vida tan opuesto a ese período religioso, más o menos largo, que muchos atraviesan: un período pedagógico, hecho de esfuerzos poco fructíferos para intentar agradar a Dios, seguir fielmente su camino con las propias fuerzas, con la ayuda del Señor, como se dice muy piadosamente.
Gálatas 3:23 – Antes de venir la fe, la ley nos mantenía presos, encerrados hasta que la fe fuera revelada. Así que la ley vino a ser nuestro guía encargado de conducirnos a Cristo, para que fuéramos justificados por la fe.
El Hijo de Dios desciende en forma de bebé, crece en la tierra como un hombre sencillo, muere en la cruz expiando los pecados del mundo, resucita y luego viene a vivir, por el Espíritu Santo, en el corazón de quienes lo aceptan, comunicándoles lo que la ley y los mandamientos no podían dar: el poder para vivir la verdadera piedad, una consagración incansable, el amor incondicional al Padre, la verdadera caridad hacia todos. Ese es el misterio de la fe.
Es un verdadero misterio, es decir, algo oculto a primera vista, pero aprendemos que Dios lo revela hoy a todos los que, habiendo reconocido la verdadera pobreza de su piedad, lo buscan y se lo reclaman.
Colosenses 1:25-27 – De esta iglesia llegué a ser servidor según el plan que Dios me encomendó para ustedes: dar cumplimiento a la palabra de Dios, dando a conocer el misterio que se mantuvo oculto por siglos y generaciones, pero que ahora se ha revelado a su pueblo santo. A éstos, Dios se propuso dar a conocer cuál es la gloriosa riqueza de este misterio entre las naciones, que es Cristo en ustedes, la esperanza de gloria.
Este es el misterio de la fe y este misterio de la fe, una vez revelado y experimentado, se conserva con una conciencia limpia. No hace falta decir que todo se conjurará para que perdamos esa conciencia limpia. Es un desafío estratégico del mal.
Cuando nuestra conciencia se turba y no lo remediamos rápidamente, entonces comienzan las dificultades, porque la poderosa fuente de toda santidad, de toda piedad estable, de la verdadera alegría, pierde su fuerza. Cuando el régimen de los reactores de un avión disminuye, la fuerza de atracción de la tierra retoma poder y el avión pierde altura.
Estamos en los últimos tiempos; los hombres aman la piedad, pero ignoran, olvidan o niegan lo que le da su fuerza.
Y lo que le da su fuerza es precisamente el misterio de la fe: la vida de Cristo en nosotros por el poder del Espíritu Santo.
Veamos entonces algunas instrucciones para conservar esta conciencia limpia.
Mateo 18:21-22 – Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: —Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano que peca contra mí? ¿Hasta siete veces?
—No te digo que hasta siete veces, sino hasta setenta y siete veces —le contestó Jesús.
El Señor Jesucristo, que nos pide perdonar a nuestro prójimo hasta setenta veces siete, es ciertamente el primero en dar el ejemplo. Él lo hace cada día por nosotros, y sin duda muchas más veces que setenta veces siete.
Podemos caer 70 x 7 veces al día, acudir a Él 70 x 7 veces al día y recibir un perdón completo 70 x 7 veces al día.
¡70 x 7 veces ya son 490 veces al día!
Escuchamos la voz de nuestra conciencia protestar cuando nos desviamos del camino recto, pero el Espíritu Santo nos ayuda a levantarnos, revelándonos la magnitud de la Cruz en la que Cristo murió por todos nuestros pecados pasados, presentes y futuros.
Es como si Él nos dijera: “Aprovecha el tiempo de gracia, el año de gracia que concedo a todos, y aplícate a encontrar en Cristo la fuerza para afirmar lo que vacila y cae constantemente.”
2 Timoteo 2:1 – Tú, pues, hijo mío, fortalécete en la gracia que es en Cristo Jesús.
Fortalecerse en la gracia, así es como Dios podría decírnoslo de otra manera:
“Eres muy lento para aprender las lecciones. En este camino de lentitud caes a menudo, pero recuerda entonces: sigues estando en mi gracia, que no cambia para ti. Aprovecha este tiempo de gracia incondicional, total y constante para tomar en Mí, y en todos los ámbitos de tu vida, todas esas victorias que, cada vez, te acercarán más a Mí.
Las Escrituras hablan de Mí y Yo vivo en ti. Déjame formarte, déjame instruirte en estos nuevos principios que ignoras y que, sin embargo, he inaugurado mediante un nuevo pacto, un pacto sellado con la ofrenda de mi vida por ti, un nuevo pacto sellado con mi sangre en la cruz.
He abolido el antiguo pacto que la religión te enseñó. He destruido en la cruz aquello que le daba fuerza. He reemplazado la condenación en la que te debates inútilmente. La he reemplazado por un nuevo pacto, en el cual Yo lo hago todo en ti, lo transformo todo en ti, si me dejas hacerlo, si abres la puerta de tu entendimiento al evangelio que aún no has comprendido, si me dejas instruirte, si mantienes tu confianza en mi vida en ti.
Deja que mi evangelio, mi palabra viva, renueve tu entendimiento, tu voluntad y tus emociones. Restaurará tu alma y, durante tu recorrido en este camino de afirmación, si caes 490 veces, te levantarás 490 veces, y rápidamente, porque nunca condeno a ninguno de mis hijos. Desde el principio te conozco. Sé de qué estás hecho. Soy Yo quien te elegí, y no al contrario.”
No pierdas el ánimo. Comprende y acepta la buena noticia del Evangelio y nunca más permitirás que la condenación te abrume y detenga tu caminar.
1 Timoteo 1:18-19 – Timoteo, hijo mío, te doy este encargo recordándote las profecías que antes se hicieron acerca de ti, para que apoyado en ellas libres la buena batalla, manteniendo la fe y una buena conciencia. Algunos, por no hacer caso a su conciencia, naufragaron en la fe.
Buena conciencia y fe son inseparables; van juntas. La mala conciencia apaga la fe, y se puede naufragar. La buena conciencia debe preservarse mediante una comprensión correcta de los nuevos principios del evangelio. Ellos tienen el poder de hacernos caminar con gozo en la rectitud, en el amor, bajo la guía del Espíritu Santo.
En caso de caída, la conciencia es limpiada prontamente. La condenación es rechazada inteligentemente porque, aunque a menudo culpables, hemos comprendido que ya no estamos jamás condenados.
La buena conciencia que perdiste en un instante, aprende a recuperarla rápidamente usando la gracia de Cristo en ti. No hay ninguna condenación para ti, ninguna, nunca. Comprende la gracia de Cristo, levántate, cobra ánimo y retoma el camino.
Porque es por tu confianza en Jesucristo y por la acción transformadora de su Espíritu que puedes caminar de progreso en progreso, y que lo que es cojo y débil puede afirmarse y volverse inquebrantable. Pero es necesario mantenerse lejos de toda condenación, con una conciencia purificada en la verdad.
Tu espíritu es la nueva criatura, pero tu alma todavía necesita muchos ajustes. El Señor le concede tiempo porque le perteneces; permanece, pues, en su gracia y camina de progreso en progreso.
Escucha al Señor Jesucristo hablar a tu corazón por su Espíritu. Él te dice: “Permanece en mi amor; es decir, no dudes jamás, en ninguna circunstancia, de mi amor constante e incondicional por ti. Así cuidarás tu conciencia y podrás mantenerla pura, ligera y gozosa en toda circunstancia.”
Mateo 18:21-22 – Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: —Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano que peca contra mí? ¿Hasta siete veces?
—No te digo que hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete —le contestó Jesús.
1 Timoteo 1:19 – manteniendo la fe y una buena conciencia. Algunos, por no hacer caso a su conciencia, naufragaron en la fe.
Proverbios 24:16 – Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse; pero los malvados son derribados por la desgracia.
Romanos 8:1 – Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están en Cristo Jesús.
1 Juan 1:9 – Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad.
1 Tesalonicenses 4:1 – Por lo demás, hermanos, les enseñamos cómo deben vivir para agradar a Dios, y así lo están haciendo. Ahora les rogamos y exhortamos en el Señor Jesús que sigan progresando más y más.
Hebreos 12:13 – Hagan sendas derechas para sus pies, para que la pierna coja no se disloque, sino que se fortalezca.
1 Pedro 5:10-11 – Y después de que ustedes hayan sufrido un poco de tiempo, Dios mismo, el Dios de toda gracia que los llamó a su gloria eterna en Cristo, los restaurará y los hará fuertes, firmes y estables.
¡A él sea el poder por los siglos de los siglos! Amén.
A seguir: La fe (6) Un grano de mostaza… ¡pero no solamente!
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Sed hacedores de la palabra y no solamente oidores que se enganan a sí mismos. Porque si alguno es oidor de la palabra, y no hacedor, es semejante a un hombre que mira su rostro natural en un espejo; pues después de mirarse a sí mismo e irse, inmediatamente se olvida de qué clase de persona es.
Pero el que mira atentamente a la ley perfecta, la ley de la libertad, y permanece en ella, no habiéndose vuelto un oidor olvidadizo sino un hacedor eficaz, éste será bienaventurado en lo que hace. Santiago 1:22-25
Este hombre (hombre o mujer) que olvida quién es justo después de mirar en el espejo, podría ser tú o yo, si no somos insruidos. ¿Quiénes somos?
Todo lo que sigue será totalmente ininteligible si no has nacido de nuevo. Si no estás seguro(a) en tu corazón de que naciste de nuevo, sepa y tenga la seguridad de que Jesucristo fue encarnado milagrosamente, por una operación sobrenatural del Espíritu de Dios en una mujer que no había conocido a un hombre, que murió, resucitó y ascendió a la gloria, de donde había venido, para enviar su Espíritu de vida. Con esto, ha completado con éxito una obra completa, cuyo significado ha permanecido oculto durante mucho tiempo y que, en los últimos tiempos, se revela, descrito a lo largo de la Biblia, una obra completa cuyo objetivo final es que pueda habitar y reinar en el corazón de hombres (hombres y mujeres). Es esta vivienda la que comienza el día en que nacemos de nuevo.
Por lo tanto, el nuevo nacimiento no es un privilegio reservado a unos pocos, sino el deseo de Dios por todos. Vino en la persona de Jesucristo para que TODOS sean salvos, entendéis por salvos, para que todos se conviertan en una morada de Cristo en espíritu para formar juntos el cuerpo de Cristo en la tierra y por la eternidad. El espera que simplemente lo invites a convertirle en el Señor de toda tu vida hoy. Si quieres saber más sobre el nuevo nacimiento, te invito a leer De creyente a nacido de nuevo.
El día que nacimos de nuevo, ocurrió un milagro interior e invisible. Hemos sido espiritualmente cortados del árbol de la humanidad rebelde y hemos sido injertados, por la acción sobrenatural del Espíritu Santo, a una nueva humanidad inaugurada por Jesucristo, el primogénito de esta nueva generación, exactamente de la de la misma manera que se cortaría la rama fructífera de un árbol, para injertarla en otro árbol más vigoroso.
A partir de este momento, la savia, la vida, la naturaleza de este otro árbol comienza a circular y a vigorizar la rama injertada. Lo mismo ocurre en el nuevo nacimiento. La vida divina comenzó a fluir hacia nosotros. Los efectos no son inmediatamente evidentes, pero poco a poco, la rama comienza a mostrar un nuevo vigor y producir frutas nuevas y sabrosas. Dentro, en nosotros, sabemos, todo ha cambiado al instante. Pero los cambios en el exterior se manifiestan gradualmente en nuevos gustos, nuevas reacciones, acciones y nuevas dolencias.
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí, son hechas nuevas. Y todo esto procede de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por medio de Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación, 2 Corintios 5:17
por medio de las cuales nos ha concedido sus preciosas y maravillosas promesas, a fin de que por ellas lleguéis a ser partícipes de la naturaleza divina, habiendo escapado de la corrupción que hay en el mundo por causa de la concupiscencia. 2 Pedro 1:4
En el nuevo nacimiento, recibimos una nueva naturaleza que se convierte en nuestra vida natural. Somos ahora participantes de la naturaleza divina.
Y cuando leemos o escuchamos la Palabra de Dios, la Biblia, es como si nos miramos en un espejo, el rostro de esta nueva naturaleza, cómo se ve, cómo se supone que se parece. Sólo otros pueden vernos. No podemos vernos a nosotros mismos excepto a través de un espejo. Y la Biblia actúa como un espejo.
Cuando la leemos, vemos la descripción de lo que nos hemos convertido internamente y que somos llamados a manifestar externamente.
haced completo mi gozo, siendo del mismo sentir, conservando el mismo amor, unidos en espíritu, dedicados a un mismo propósito. Filipenses 2:2
Francamente, ¿sería en nuestro poder, por la fuerza de nuestra voluntad ser un mismo sentir, un mismo amor, un mismo pensamiento con nuestros hermanos y hermanas en Cristo? ¿Realmente creen que este es un mandamiento adicional que debemos esforzarnos por aplicar?
Lo que se describe aquí no es una cuestión de voluntad. Espero que no sigas engañándote sobre esto. Puedes hacer esfuerzos para acordarte con tu hermano o hermana, puedes esforzarte por perdonar, olvidar las ofensas, para ser paciente, para mantener tu lengua en una restricción, para pensar primero en sus intereses ante el tuyo, para mostrar actos de amor. Sí, puedes intentar hacer muchas cosas. Pero ser del mismo sentir, amor, un pensamiento con ellos.......
Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.. Colosenses 3:2
En esta traducción de la Biblia, la palabra griega ‘phroneo’ ha sido traducida por ‘poner la mira en’. El verdadero sentido de ‘phroneo’ es mucho mas que eso. Otras lenguas (francés, inglés y puede ser otras) lo tradujeron por sentir cariño para, querer lo que se acerca más del sentido real. Amáis, tengáis cariño, afecto para las cosas de arriba y no para las de la tierra.
De todas formas, muchos de nosotros leemos este texto de la siguiente manera: Esfuérzate a las cosas de arriba, a adorar, orar, a leer diariamente la palabra y private de todo lo que hay en el mundo.
Pero este texto no dice nada de esto. ¿Quién dijo algo sobre privarte? ¿Dónde dice aquí? Además, si tengo que privarme de algo, si tengo el sentimiento de privarme de algo es una prueba de que me gusta. Solo reemplazo une cosa que me gusta enmascarándola de frustración. Pero no resuelvo el problema del afecto. ¡Me mantengo completamente al lado de la intención de este verso!
El Señor pide intencionalmente algo que un humano normal no puede producir. Tú no decides tus afectos. Las dolencias brotan de las profundidades y son incontrolables. Si no me gustan las cosas de arriba, imponerlas a mí no cambia nada. Eso no significa que me gusten. Ni tú ni yo tenemos el poder de obedecer este versículo.
Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús: Filipenses 2:5
Y con Filipenses 2:5, culminamos. ¿Puedes controlar tu sentir? Cómo incluso eso sería posible, aquí la barra es mucho más alta, se te manda este SENTIR como hubo en Jesucristo, el Hijo de Dios. ¿Quién podría?
Hay un problema en la forma en que leemos y entendemos las Escrituras. Las cosas viejas han pasado, todas las cosas se han vuelto nuevas y la forma en que leemos la Palabra de Dios también debe cambiar.
Dejemos de leer la Palabra de Dios en el espíritu del antiguo pacto, de lo contrario pasaremos de una condenación a otra y podemos caer muy bajo.
En el antiguo pacto, no decimos en el antiguo testamento de la Biblia, en el antiguo pacto, el de la ley de Moses, cuando Dios daba un mandamiento, esperaba todos nuestros esfuerzos para hacer lo mejor y obedecerle de lo contrario era la muerte y el rechazo.
En el nuevo pacto, los nacidos de nuevo reciben un nuevo espíritu, un nuevo corazón deseoso de obedecerle.
porque Dios es quien obra en vosotros tanto el querer como el hacer, para su beneplácito. Filipenses 2:13
En el nuevo pacto, Dios crea el querer come el hacer.
Y el Dios de paz, que resucitó de entre los muertos a Jesús nuestro Senor, el gran Pastor de las ovejas mediante la sangre del pacto eterno os haga aptos en toda obra buena para hacer su voluntad, obrando El en nosotros lo que es agradable delante de El mediante Jesucristo, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén. Ebreos 13:21
En el nuevo pacto, Dios nos hace capaces de cualquier buena obra para el cumplimiento de Su voluntad MEDIANTE Jesucristo y hace en nosotros lo que le agrada.
Porque de El, por El y para El son todas las cosas. A El sea la gloria para siempre. Amén Romanos 11:36
En el nuevo pacto, Jesús es el principio y el fin; es el Alfa y el Omega. Todas las cosas son de Él, por Él y para Él.
En el antiguo pacto, los hombres se salvan por su obediencia a los mandamientos o se pierden por su desobediencia.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna. Juan 3:16
En el nuevo pacto, Dios toma todas las iniciativas. ¡Envia un Salvador!
Desciende del cielo en la persona de Jesucristo, salva a todos los hombres y mujeres de todos los tiempos y de toda la tierra. Muere por el pecado del mundo, resucita, se levanta en gloria, envía el Espíritu Santo de la vida e invita a los hombres, a todos los hombres y mujeres, a aceptar unirse a El espiritualmente en esta cruz para que puedan resucitar en él y con él, con una nueva vida.
Al considerar la Cruz, acepto la condena de Dios de una humanidad rebelde y sin futuro, de la que yo soy parte, y acepto la nueva vida ofrecida y compartida por el Resucitado al otro lado de esa cruz.
Esta resurrección experimentada por el Hijo de Dios hace dos mil años se convierte entonces en una realidad concreta para nosotros hoy, por el Espíritu Santo en el momento del nuevo nacimiento. No es un concepto religioso. En el nuevo nacimiento, tu ser interior recibe la vida de resurrección del Resucitado, justo después de haber aceptado la cruz, su significado y sus consecuencias para toda tu vida futura. Mueres voluntariamente renunciando a tu antigua vida y el Espíritu de Dios te hace nuevo de una nueva vida.
Toda buena dádiva y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las luces, con el cual no hay cambio ni sombra de variación. En el ejercicio de su voluntad, El nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que fuéramos las primicias de sus criaturas. Santiago 1:17-18
Todo esto es un regalo sobrenatural, un regalo perfecto, una excelente gracia, ofrecido gratuitamente a todos los que aceptan las buenas nuevas del Evangelio.
En el nuevo pacto, inaugurado por la cruz, la resurrección y la glorificación del Señor Jesucristo, Dios nos salva completamente. Está haciendo el trabajo. Salva y renueva todo nuestro ser. Nuestros espíritus vuelven a la vida. Nuestra alma, voluntad, inteligencia y sentimientos se renuevan y restauran gradualmente y por completo. Y los cuerpos de aquellos que no experimentarán el regreso de Jesucristo se levantarán gloriosos y eternos. Esto es lo que dice el Evangelio.
En el nuevo pacto, Dios construye su salvación en nosotros por medio de Su Espíritu Santo, por medio del Espíritu de Cristo en nosotros.
Por lo tanto, es posible leer el nuevo testamento de la Biblia, en y con el espíritu del antiguo pacto, considerando cualquier mandamiento: haber el sentir de Jesucristo, amar las cosas de arriba y odiar la de la tierra... como cosas que apelan a nuestras propias fuerzas y determinación.
O podemos leer el antiguo o nuevo testamento en y con el espíritu del nuevo pacto, es decir, considerando que Dios está trabajando en nosotros, por el simple hecho de que ya produce en nosotros este fuerte deseo de seguir Sus mandamientos, al mismo tiempo que nos da la capacidad. Él trabaja, creando la voluntad y la capacidad de hacer en este nuevo corazón, este nuevo espíritu que ha recreado. Es Su placer, porque este es el plan de salvación que ha preparado desde toda la eternidad, un plan destinado a hacer de los hombres, Su templo, una morada en espíritu.
Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios? Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios: que creáis en el que El ha enviado. Juan 6:28
¡La obra de Dios es que creas en Aquel que envió para hacer la obra en ti y a través de ti!
Ahora, al leer su Biblia, debes considerar los mandamientos como un espejo de la vida tal como se vive cuando uno está en Cristo, cuando uno es guiado por Su Espíritu.
Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, nuestra vida, sea manifestado, entonces vosotros también seréis manifestados con El en gloria. Colosenses 3:3-4
Este espejo refleja lo que realmente somos, ahora que estamos espiritualmente unidos con Cristo. Nuestra vida real está escondida en Cristo, pero aparece en el espejo. Y se supone que esta vida no debe permanecer oculta. Debe manifestarse cada vez más externamente.
Primero debemos ver lo que está oculto, nuestra verdadera cara, nuestra cara natural y luego conformarnos a ella. Los mandamientos nos muestran nuestro yo verdadero, nuestra nueva persona que ama a Dios con todo su corazón, alma y pensamiento. Los mandamientos describen la vida normal del hijo o hija de Dios guiado por el Espíritu Santo.
"No por el poder ni por la fuerza, sino por mi Espíritu"--dice el SENOR de los ejércitos. Zacarias 4:6
y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, Hebreos 12:1
¿No estamos invitados a poner los ojos en Jesús? Esto significa esperar continuamente y sólo de El para la transformación interior, para hacer en nosotros todo lo que la ley de Moisés no podría lograr: darnos un corazón alegremente dispuesto a seguir Sus caminos: caminar en los planes de Dios en pequeños detalles y grandes movimientos de nuestra vida diaria.
Jesús, por medio de Su Espíritu en nosotros, es nuestra verdadera vida. Es la fuente de nuestros deseos cuando confiamos en El y aceptamos los términos del nuevo pacto donde Él es todo en todos. El es la fuerza de nuestras decisiones tomadas en Él porque podemos hacer cualquier cosa por Aquel que nos fortalece. Y es la razón de toda nuestra vida, ya que estamos invitados a entrar en obras que El mismo ha preparado de antemano para que las practiquemos mientras hemos recibido el deseo y la capacidad.
¿Y la libertad en todo esto? ¿Y nuestro libre arbitro?
Pero el que mira atentamente a la ley perfecta, la ley de la libertad, y permanece en ella, no habiéndose vuelto un oidor olvidadizo sino un hacedor eficaz, éste será bienaventurado en lo que hace. Santiago 1:25
Jacques nos habla de la ley perfecta, de la ley de la libertad.
Esta ley es perfecta en el sentido de que da deseo y capacidad. La ley del antiguo pacto no tenía ningún poder para eso. En el antiguo pacto no hago lo que quiero hacer y hago lo que no quiero. No soy libre.
Porque sabemos que la ley es espiritual, pero yo soy carnal, vendido a la esclavitud del pecado. Porque lo que hago, no lo entiendo; porque no practico lo que quiero hacer, sino que lo que aborrezco, eso hago. Y si lo que no quiero hacer, eso hago, estoy de acuerdo con la ley, reconociendo que es buena. Romanos 7:14-16
En el nuevo pacto, Dios razona nuestros deseos con Su luz y Amor y nos da la inteligencia para renunciar a caminos dañinos e insalubres, para elegir y seguir caminos que, aunque ciertamente los nuestros, son también suyos, inspirados y hechos poderosos por Su mera presencia en nosotros, excelentes para los demás y para nosotros mismos.
Es una ley perfecta que funciona para todos aquellos que toman como estilo de vida esperar en El para crear voluntad de hacer, para todos aquellos que tienen un corazón suficientemente contrito y lúcido como para reconocer su frialdad, su miseria, su inestabilidad , su cobardía y su incapacidad para complacer a Dios a través de los antiguos mecanismos y el poder muy limitado de la vieja naturaleza.
Es por eso que sólo el arrepentimiento, es decir, el deseo de dar la espalda a un estilo de vida que teníamos antes o una inclinación por la vieja naturaleza, sólo el arrepentimiento y la confianza en la obra de Cristo en nosotros es la puerta de entrada a la verdadera libertad.
Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne, pues éstos se oponen el uno al otro, de manera que no podéis hacer lo que deseáis. Galatos 5:17
Anda, un poco de filosofía bíblica. Este texto básicamente dice que la libertad absoluta no existe. O somos guiados por la carne a hacer cosas detestables para los demás y para nosotros mismos en un clima de insatisfacción insaciable e inextinguible, o somos guiados por el Espíritu a hacer cosas magníficas por los demás y por nosotros mismos con como salario, alegría, paz y una inmensa felicidad desbordante de nuestros corazones. En ambos casos no hacemos lo que nos gustaría. No hay libertad real.
El ‘nosotros’, libre, está, de hecho, en el medio, en la elección de por quién o por lo que queremos ser dirigidos. Este "nosotros" solo necesita ser guiado hacia lo que es lo mejor para él.
En ambos casos, habrá uno que no tendrá voz, que no hará lo que quiera. Podemos elegir quién está al volante. El ‘nosotros’, guiados por el Espíritu. O el 'nosotros' impulsado por los viejos reflejos de la vieja naturaleza.
El Señor nos da inteligencia para ver que los dos caminos no son iguales. Uno conduce, a pesar de las apariencias muy engañosas, a una satisfacción transitoria seguida de una profunda insatisfacción duradera, a la tristeza y el disgusto, mientras que el otro sentido es la vida y la paz. ¿Quién elegiría voluntariamente un camino de dolor e insatisfacción a menos que se vea obligado a hacerlo.
pues uno es esclavo de aquello que le ha vencido. 2 Pedro 2:19
Por lo tanto, cuando leo la Palabra de Dios, antiguo o nuevo testamento, ya no veo mandamientos fuera de alcance que continuamente me sumergen en la condenación. Más bien, me miro en un espejo, lo que el nuevo hombre, Jesucristo, el último Adán es en mí y siempre producirá en mí en cuanto ponga mi confianza en su obra, para finalmente haberla entendido y creído, en la obra de Su Espíritu Santo en mí.
Por lo cual El también es poderoso para salvar para siempre a los que por medio de El se acercan a Dios, puesto que vive perpetuamente para interceder por ellos. Hebreos 7:25
Es en esto que él es un Salvador perfecto. Nos trae de vuelta a un Jardín del Edén para tomar la decisión y experimentar lo que Adán y Eva han perdido. En el nuevo nacimiento, esta vez fuimos guiados a elegir el árbol de la vida. Ya no necesitamos el árbol del conocimiento del bien y del mal y sus frutos indefensos.
Mas por obra suya estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual se hizo para nosotros sabiduría de Dios, y justificación, y santificación, y redención, 1 Corintios 1:30
Jesucristo en nosotros es este conocimiento activo y operativo del bien y del mal. El mismo se hizo para nosotros sabiduría, justicia, santificación y redención. El es todo en todos. Además, necesitamos a Jesús la cabeza tanto como Jesús el cuerpo, es decir, la Iglesia, nuestros hermanos y hermanas en Cristo. Hablaremos de eso en un futuro próximo.
Cuando simplemente seguimos las instrucciones del Espíritu Santo dentro de nosotros, cuando confiamos en Cristo y continuamente esperamos a que E produzca su vida, sus sentimientos, el deseo de caminar en su justicia y convertimos esos deseos desde nuestro espíritu unido con Su Espíritu, en acciones concretas en nuestra vida diaria, caminamos en el espíritu. Cada una de nuestras acciones impulsadas por la vida y la morada de Cristo en nosotros a través de la fe, nos conduce a más acciones cada vez más concretas en la tierra y a una comunión cada vez más profunda con El. No olvidamos más quiénes somos.
Somos un poco como una pipa continuamente atravesada por una corriente de vida divina que brota de un manantial inagotable para regar un macizo de flores, un mundo enfermo, seco y sediento. Por lo tanto, seguimos llenos, en cuanto por un lado el manantial no está bloqueado y por otro lado si la punta de riego tampoco no está obstruida, dispuesta a regar generosamente todo lo que está a su alcance.
Es en la práctica que conocemos, que experimentamos este agua viva que pasa a través de nosotros, y vigorizándonos de paso, brota a través de todos los extremos de nuestros comportamientos voluntarios en gotas, arroyitos, arroyos, ríos de amor, de bondad, de paciencia, de dulzura, de bondad, de fidelidad, de autocontrol, de pureza, de perdón, de misericordia, de generosidad, de empatía, de poder, de sanación, de liberación, de sabiduría, de inteligencia, de ciencia, manifestando a través de nuestra personalidad única, toda soleadas por las virtudes de Jesucristo, las obras que Dios ha preparado de antemano para nosotros!
Pero el que mira atentamente a la ley perfecta, la ley de la libertad, y permanece en ella, no habiéndose vuelto un oidor olvidadizo sino un hacedor eficaz, éste será bienaventurado en lo que hace. Santiago 1:25
Quien se vuelva un hacedor dice Santiago es feliz en su actividad.
Pues estas virtudes, al estar en vosotros y al abundar, no os dejarán ociosos ni estériles en el verdadero conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. 2 Pedro 1:8
Acuérdate.
Cuando lees ‘Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús’: entiende, cree, acepta, pide, espera pacientemente en el Espíritu Santo y confía en El para convencerte, (lo que sabe hacer maravillosamente), para que te impregna de esta fe especial y revelada de que Cristo está trabajando en ti, por medio de su Espíritu y de Su Palabra Viviente, para producir su propio sentir y hacer que su sol brille sobre tu vida y reflexionando sobre las de los que te rodean.
Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Filipenses 4:13
Entonces descubres que puedes hacer cualquier cosa a través de Aquel que te fortalece. Cristo que vive en nosotros a través de Su Espíritu es VIDA. Es el CAMINO.
Cuando leas cualquier mandamiento, cualquier instrucción en la Palabra de Dios, véala como un reflejo de lo que Cristo ya está en ti, de lo que ha comenzado y seguirá produciendo en ti, de progreso en progreso, para los demás.
estando convencido precisamente de esto: que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús. Filipenses 1:6
Y que el mismo Dios de paz os santifique por completo; y que todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea preservado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es el que os llama, el cual también lo hará. Tesalonicenses 5:23
La vid no come uvas. Lo produce para otros. Su gloria y placer, y ella lo expresa en palabras sino en ramas que se doblan bajo el peso del fruto para finalmente ver todos sus frutos recogidos para el deleite de los codiciosos.
En esto es glorificado mi Padre, en que deis mucho fruto, y así probéis que sois mis discípulos. Juan 15:8
Estamos llamados a dar mucho fruto porque así es como el Padre es glorificado. Así que es la voluntad del Padre. Y dar fruto no es el resultado de agotantes esfuerzos de la rama sino la consecuencia natural de cualquier árbol lleno de savia y de vida.
Esto es lo que Jesús es para nosotros, un árbol lleno de vida y somos sus ramas destinadas a llevar mucho fruto. Es esta vida la que el Espíritu Santo nos comunica si la esperamos de El. Jesús es la vid y nosotros somos los pámpanos, las ramas. El Espíritu Santo es la savia que la vid desemboca en la rama. Creemos en El, siempre, todo el tiempo, ahora mismo y en el minuto que le seguirá.
El poder bajo la oración respondida 1/2
El 23/07/2026
¿Conoces esta preciosa verdad, esta verdad oculta que multiplica el poder de todas las oraciones que suben al Padre, en el nombre de Jesucristo?
Es una verdad invisible, oculta a los ojos, pero tremendamente poderosa para aquel o aquella que la conoce y la mantiene presente en la mente mientras ora a Dios.
Aquí está esa verdad:
Si estamos atravesando el valle de la enfermedad, el sufrimiento, la carencia o el malestar, estamos experimentando una injusticia ilegal porque, en verdad, "judicialmente", legalmente, según las leyes del reino de Dios, ya estamos sanados.
Las ofensas que, como creemos, nos mantienen alejados de la presencia de Dios y, por lo tanto, de Su intervención en nuestro sufrimiento, estas ofensas, nuestras ofensas, han sido legalmente, "judicialmente" perdonadas, borradas y olvidadas por Dios desde hace más de 2000 años, según las leyes del Reino.
Esta poderosa verdad debe estar presente en nuestros pensamientos mientras oramos porque es esta verdad la que impulsa, como un cohete, cada oración hasta el trono de Dios.
Dios nunca actuará según nuestros méritos, ya que no tenemos ninguno. Siempre actúa según esta verdad que necesitamos conocer.
El conocimiento de esta verdad desencadena el milagro, la respuesta a la oración. Esto es lo que hace decir a Jesús: 'Ve, tu fe te ha salvado'.
Aquí hay cinco textos que revelan el principio, textos que podemos leer y declarar en voz alta, para recordarlos tan a menudo como sea posible en nuestra memoria.
Estos son textos legales que presentarás como abogado mientras oras al Señor.
Es el Señor quien los hizo escribir para nosotros, en la Biblia, para que nos apoyemos en ellos cuando oramos, para que no sintamos que estamos pidiendo cosas que Él nunca tuvo la intención de conceder. De hecho, es el propio Señor quien nos da a conocer la existencia de estas cosas para que se las pidamos.
Es mediante esta verdad que Dios puede, con toda justicia, hacer descender hoy sobre la tierra las potencias invisibles del Reino de Dios, aquellas que ya te han sanado y liberado.
Primer texto:
Isaías 53:4 - Ciertamente él cargó con nuestras enfermedades y soportó nuestros dolores, pero nosotros lo consideramos herido, golpeado por Dios y humillado.
Él fue traspasado por nuestras rebeliones y molido por nuestras iniquidades.
Sobre él recayó el castigo, precio de nuestra paz y gracias a sus heridas fuimos sanados
Está hecho.
El castigo que nos da paz ha caído. Cayó de una vez por todas. Y este castigo que cayó sobre otro nos da algo.
Gracias al que fue golpeado, todos tienen el derecho legal de recibir el shalom porque es la palabra hebrea que se tradujo en nuestras biblias como 'paz'. Sin embargo, shalom significa más que paz porque como muchas palabras hebreas que son ricas en significado y tienen un significado extendido, shalom significa:
Estado completo, bienestar, serenidad, salud, prosperidad, solidez del cuerpo, paz, tranquilidad.
Todo eso está en el shalom que el Señor Jesús compró para nosotros al morir en la Cruz. Tan cierto como que Jesús murió, tan cierto, tienes el derecho legal de recibir shalom, ahora mismo.
El castigo sufrido por el Señor Jesús no tenía otro propósito. A través de la muerte y las heridas de Jesús, ya estás sanado. Y esta verdad invisible desciende y se materializa en el mundo físico para cualquiera que ore, abogando ante Dios con esta verdad clara ante sus ojos.
Segundo texto:
Juan 19:30 - Al probar Jesús el vinagre, dijo: Todo se ha cumplido. Luego inclinó la cabeza y entregó el espíritu.
Todo se ha cumplido. Estas son las últimas palabras de Jesús en la cruz. No hay nada que agregar, eso es lo que significa. No se necesita mérito personal para recibir shalom. Ninguna buena acción humana puede hacernos merecedores de alguna respuesta a la oración. El castigo que cayó es la única base legal sobre la cual el amor y la compasión de Dios se apoyan para prodigarnos Su shalom, apretado, sacudido y desbordante.
Desde el día de su resurrección, Jesús, que ahora está muy vivo, derrama sobre cualquiera que se aferre a esta verdad la increíble y beneficiosa consecuencia de este castigo. Todos los beneficios del shalom, adquiridos a un alto precio en esa terrible cruz, son para nosotros que comprendemos el inmenso alcance de esa cruz.
Tenemos derecho, ¡derecho! a experimentar por nosotros mismos y pedir para otros lo que ya está 'en stock' en lo invisible para todos: perdón, sanidad, bienestar, paz y prosperidad. Todo ya está allí. Solo tenías que mirar y entender lo que sucedió en la cruz. La cruz es el testimonio sangriento de que ya estás sanado, bendecido, y que nuestras ofensas a todos han sido borradas.
Por lo tanto, legalmente, a través de Jesús, ahora tenemos paz con Dios. Entendamos lo que Cristo estaba haciendo en esa cruz asesina: nos reconcilió con este Dios al que conocemos tan poco. A través de esta cruz, Dios ya no está enojado ni nos castiga por nuestras ofensas porque ya se ha enojado y ya ha castigado a Aquel que se ofreció por amor a nosotros. No hay doble pena. No habrá doble pena. El castigo que nos da paz, que nos da shalom, cayó sobre Jesús y eso nos abre todas las puertas de la felicidad.
Tercer texto:
Juan 11:40 - ¿No te dije que si crees verás la gloria de Dios? —le contestó Jesús
La fe es necesaria, pero no se necesita una gran fe. Un grano de mostaza es suficiente. Y el grano de mostaza es haber escuchado y conocido que Jesús fue al castigo en nuestro lugar, solo para que podamos recibir hoy perdón, sanidad, bienestar moral y físico, y prosperidad.
Si lo has entendido, tienes el grano de mostaza de fe necesario. No trates de traer algo más. Ahora puedes orar con confianza apoyándote en esto. Solo necesitabas saber y entender que el derecho 'legal' de recibir todo te fue dado por Jesús, que se entregó por todos nosotros. ¡Entonces, pide ahora, sobre esta base sólida!
Cuarto texto:
Salmos 103:2 - Alaba, alma mía, al Señor y no olvides ninguno de sus beneficios.
Él perdona todos tus pecados y sana todas tus dolencias;
él rescata tu vida del sepulcro y te corona de gran amor y misericordia;
No hay enfermedad que el Señor no haya aniquilado en la cruz. Por sus heridas, ha sanado TODAS las enfermedades. No descenderás al sepulcro.
No hay pecado que el Señor no pueda perdonar. Estos son los beneficios que emanan de la cruz. Estas leyes benevolentes desencadenadas en la cruz siguen vigentes incluso si la ejecución del decreto tuvo lugar en el Calvario hace dos mil años.
Quinto texto:
1 Corintios 1:18 - El mensaje de la cruz es una locura para los que se pierden; en cambio, para los que se salvan, es decir, para nosotros, este mensaje es el poder de Dios.
El mismo poder que resucitó a Jesús al tercer día está presente en esta verdad del castigo que nos da paz y este poder actúa ahora en ti que crees.
Hay suficiente poder en esta verdad oculta y aún más.
El Hijo de Dios sufrió y, con toda justicia, hoy recibimos paz, perdón y sanidad de todas nuestras enfermedades. Solo queda mantener los ojos de nuestros pensamientos fijos en Jesús crucificado. A través de la cruz, ya estamos perdonados, sanados, y para aquellos que han comprendido y aceptado esta verdad y se aferran a ella, el Señor dice ‘¡Ve! Que todo suceda tal como has creído’ o 'tu fe te ha salvado'.
El 12/06/2026
Hoy me sorprendí rezar una de esas oraciones que a veces hacemos sin haber averiguado previamente si se puede conceder. Palabras que se hablan un poco por automatismos, sin nunca haber bien pensado en ellas.
Y esta es la confianza que tenemos delante de El, que si pedimos cualquier cosa conforme a su voluntad, El nos oye. 1 Juan 5:14
En esta oración le pedía al Señor Jesús que nos conceda hoy, a mi familia y a mí mismo, la abundancia de su gracia. Y de repente me di cuenta de que mi oración no tenía sentido. Peor aún, esta oración podía ser una manifestación flagrante, una admisión de incredulidad cuando era tan sincera y aparentemente tan humilde.
Es justo que bendigamos a nuestro prójimo rogando que la gracia y la paz en Jesucristo lo acompañen o incluso diciéndole. Las epístolas casi todas comienzan con tal bendición. Pero en lo que a nosotros respecta, ¿por qué deberíamos orar esta oración por nosotros mismos?
La abundancia de la gracia, no tengo que pedirla a Dios, ya que ella está todavía fluyendo, en este mismo momento. ¿Es razonable pedir lo que ya existe? ¡A menos que por supuesto no lo creas! No deberíamos pedir más bien que Dios nos dé un corazón simple y humilde, capaz de recibir esta abundancia sin ninguna limitación. Porque los flujos de gracia fluyen, fluyen.... fluyen sin cesar. Fluyen abundantemente, ahora mismo, tan cierto como Dios está vivo y él nos ama.
Tú, pues, hijo mío, fortalécete en la gracia que hay en Cristo Jesús. 2 Timoteo 2:1
La gracia ya está en Jesucristo (Jesucristo en nosotros). Se nos recomienda fortalecernos en esta gracia ya disponible
Y los que reinan en la vida, que reinan sobre su naturaleza rebelde, sobre las circunstancias opuestas, sobre las tentaciones son los que reciben la abundancia de gracia. Se les hace capaces de reinar el poder interior que fluye en ellos, a través de la unión viviente con Jesucristo, una unión que es real, aunque invisible a los sentidos. Cristo en nosotros, la esperanza de la gloria...
Porque si por la transgresión de uno, por éste reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por medio de uno, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia. Romanos 5:17
Hay claramente una abundancia de gracia que fluye en nosotros, por consecuencia de esta simple unión viviente que nos une a Cristo como una rama que recibe sin esfuerzo la vida que proviene del árbol.
Porque si por la transgresión de uno, por éste reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por medio de uno, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia. Romanos 5:17
La simple confianza en esta unión extraordinaria con Cristo en nosotros, esta mirada en pensamiento y en fe desencadena la acogida de esta gracia. Eso es lo que significa poner ojos en Cristo y reinar por medio de Jesucristo. Nos hará correr hacia él, cada vez más, cada día.
corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe Hebreros 12:2
Y el mero hecho de seguir mirando esta dulce y alentadora verdad es suficiente para mantenernos en la bendición, continuamente.
Y si nuestro corazón se agarra con el temor de no poder mantenerse en esta comunión tan asombrosa, con efectos tan extraordinarios, sigue siendo lo que nos tranquiliza esta simple confianza que es él quien nos sostiene y no lo opuesto. Pensando así, nuestra mirada se redirige sobre él y el milagro se reanuda y continúa.
no seas arrogante para con las ramas; pero si eres arrogante, recuerda que tú no eres el que sustenta la raíz, sino la raíz la que te sustenta a ti. Romanos 11:18
El Evangelio (el Cristo que me perdonó, me purificó y ahora vive en mí) es un poder para la salvación de cualquier que cree. Cristo sabe cómo mantenernos en él por el poder de su Espíritu si confiamos verdaderamente en él para eso. Es un Salvador perfecto.
Porque no me avergüenzo del evangelio, pues es el poder de Dios para la salvación de todo el que cree Romanos 1:16
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1 Atg88 Login El 07/05/2026
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